domingo, 22 de octubre de 2017

EL CAMINO DEL GUERRERO.


El camino del guerrero espiritual no es suave y no es dulce. No es artificialmente dichoso ni finge perdonar. No tiene miedo a la división. No tiene miedo de su propia sombra.

No tiene miedo de perder popularidad cuando habla su verdad. No se va por las ramas cuando la franqueza es esencial. No tiene en cuenta los intereses creados que causan sufrimiento.
Es benevolente y es ardiente y es astutamente honesto en sus esfuerzos para liberarse a sí mismo y a la humanidad de los lazos egoístas que lo atan. El rechazo de opiniones fuertes en nombre de la espiritualidad es anti-espiritual.
La espiritualidad que sólo es suave es una receta para el desastre, lo que permite que toda forma de manipulación pueda correr libre. La espiritualidad real es una búsqueda de la verdad, en todas sus formas.
A veces encontramos la verdad en el cojín de la meditación, y a veces la encontramos en el corazón del conflicto.
Que todos los guerreros espirituales se levanten en plenitud.

– Jeff Brown

domingo, 8 de octubre de 2017

La religión y la política son parte del problema, no de la solución - Krishnamurti



Satish Kumar entrevista a Jiddu Krishnamurti


“Uno necesita estar libre del miedo y del condicionamiento mental antes de poder ofrecer cualquier servicio significativo. La libertad interna es el requisito previo de la libertad social y política. Los políticos usan el lema de “servir al pueblo” como una cortina de humo. Una vez llegan al poder su meta principal es permanecer en el poder, por las buenas o por las malas. La historia de la política está llena de decepción, corrupción y desilusión. La política se ha convertido, como la religión, en parte del problema, y no en parte de la solución. La política significa “dividir” y “dominar”; la lucha es por el poder, por los privilegios y por la riqueza. La alternativa es la educación. Debemos dejar de corromper y condicionar a nuestros niños. Los niños son capaces de aprender sobre la unidad de la vida, a ver las cosas como son, a ser íntegros y plenos. Yo encuentro mucha más satisfacción trabajando con niños de la que hallé en la política.”
Mi encuentro con Jiddu Krishnamurti me reveló una visión totalmente diferente a las de Gandhi y Vinoba. Según ellos, uno encuentra significado en su vida a través del servicio. Pero Krishnamurti enfatizaba la necesidad de la libertad. Uno necesita estar libre del miedo y del condicionamiento de la mente antes de poder ofrecer cualquier servicio significativo. La libertad interna es el requisito previo de la libertad social y política.

La libertad espiritual emerge cuando se indaga profundamente en la consciencia

En 1960 yo estaba en la ciudad de Varanasi (Benarés). Allí un amigo, Achyut Patwardhan, me dijo: “Debes conocer a Krishnamurti. Tu historia de entrar en una orden religiosa y luego abandonarla, le fascinará. El también abandonó su orden”.

Había oído hablar de Krishnamurti. Muchos de mis amigos eran admiradores suyos. Eran lectores asiduos de sus libros y habían acudido a sus discursos. Pero yo conocía muy poco de él y de que había dejado una orden religiosa. Achyut alegremente disipó mi ignorancia:
“Solicité, a través de Achyut, poder entrevistarme con Krishnamurti. Arreglado el encuentro, fuimos a la casa de huéspedes del colegio y Achyut tocó suavemente a la puerta. El mismo Krishnamurti, listo y expectante, abrió la puerta. “Este es Satish, el que fue monje jainista”, dijo Achyut, presentándome. “Buenos días, señor”, dijo Krishnamurti, con voz educada y suave. Yo era un joven ordinario de veinticuatro años de edad, así que me sorprendió que me llamara “señor”. No sabía qué decir. Salimos a dar un paseo matinal por la orilla del Ganges. El alba apenas rompía. En esa luz tenue miré al gran hombre, del cual había oído hablar tanto. Tenía sesenta y cinco años, pero andaba con paso enérgico. No muy alto, y sin darse aires, parecía ser un hombre muy amable.

Lo sagrado ha perdido su significado y se ha convertido en concepto y ritual

Justo al borde de la ribera había una familia de peregrinos que se metían en las aguas sagradas. Krishnamurti comentó: “Los hindúes consideran sagrado el Ganges, pero permiten que aguas residuales, excrementos y otras porquerías de la ciudad fluyan al río. La palabra sagrado ha perdido su significado y se ha convertido en un mero concepto. Bañarse en el agua sagrada no es más que un ritual”. Su cara denotaba una expresión de tristeza.

“Ayer, Achyut me habló de cómo disolviste la Orden de la Estrella. Lo habrás comentado muchas veces, pero me gustaría oír de ti por qué lo hiciste”. “Sentí –dijo- que no hay un programa fijo con el que se pueda llegar a la verdad. La verdad es una tierra sin caminos. Ninguna religión es capaz de llevarnos a la espiritualidad o a la libertad. Las religiones son una causa de esclavitud tanto como cualquier otra. Sólo nos pueden ofrecer una jaula o prisión religiosa. Para andar libres tenemos que deshacernos de todas las muletas. Las religiones no son más que los intereses creados de la creencia organizada, separando y dividiendo a las personas. Las religiones se basan esencialmente en el miedo. Cuando comprendí esto, cuando lo vi claro, como la luz del día, me dije: si es así, entonces yo no puedo liderar una orden religiosa”.

“Antes de disolver la Orden de la Estrella, tuve que disolver mi propio miedo, mi propia inseguridad. Una vez logrado eso, lo demás se hizo fácil. Sencillamente anuncié que la Orden no sólo no era esencial, sino que era una absoluta barrera contra el verdadero entendimiento, así que no se podía justificar más. Y así fue”. “¿Cómo reaccionó la gente ante tu afirmación?”. “Cuando se dieron cuenta de que no sólo estaba yo abandonando la Orden, sino que tampoco les estaba ofreciendo un ideal que pudieran perseguir, se sintieron defraudados. La gente ansiaba certezas, yo les estaba ofreciendo sorpresas”.

“Si no les estabas ofreciendo un ideal, entonces ¿qué les estabas ofreciendo?”, pregunté. “Amistad, conversación y diálogo, para explorar la naturaleza de la realidad. La verdad no es algo prefabricado que te pueda dar una religión o un maestro. La verdad necesita ser descubierta. La vida es un viaje de descubrimiento. La certeza sólo es posible cuando existe algo fijo y permanente, mientras que la realidad se mueve y cambia continuamente. Se encuentra constantemente en estado de transformación.
Si nuestras mentes están atadas a una creencia fija, a una determinada sabiduría, entonces ¿cómo podemos bregar con este cambio continuo? Ya que la realidad no es estática necesitamos mentes rápidas y corazones flexibles. Sólo entonces sabremos responder ante la naturaleza dinámica de la existencia. Yo no podía, y no puedo, ofrecer más que una constante conversación y exploración. A través de tal exploración podemos disfrutar de libertad total del miedo y de ideales fijos”.

La religión y la política son parte del problema, no de la solución

“¿Estás diciendo que no hay nada de valor en los grandes textos religiosos como la Bhagavad Gita o la Biblia?”, le pregunté. “Puede que haya algo de valor en esos libros en términos de literatura o como un relato del pensamiento de una persona. Pero la verdad no está en ningún libro. Si la verdad estuviera allí, entonces no habría ningún conflicto entre la Biblia y el Corán, entre la Bhagavad Gita y los sutras budistas. El conflicto sólo puede existir entre lo falso y lo falso. No puede haber conflicto entre lo verdadero y lo verdadero. Ni entre lo verdadero y lo falso.

Igual que no puede haber conflicto entre dos personas que amen la paz, o entre una persona que ama la paz y otra que ama la guerra. El conflicto en realidad sucede sólo cuando hay dos que aman la guerra y quieren salirse con la suya. El conflicto religioso es entre una religión falsa y otra religión falsa. Las religiones se han convertido en vehículos de propaganda, y la propaganda no es la verdad”.
“¿Quieres decir que las religiones no son parte de la solución, sino parte del problema?”. “Gracias, señor”, dijo Krishnamurti. “Has estado prestando atención a nuestra conversación. Tienes toda la razón. La verdad no se puede comprender a través de ningún credo, ningún dogma, ninguna sabiduría filosófica, ninguna técnica psicológica, ningún ritual o sistema teológico. La verdad se experimenta de momento a momento, en la red de relaciones”.

“¿Qué es la “red de relaciones”?”, pregunté. “¿Te das cuenta, señor, de que tú eres el mundo y el mundo eres tú? El mundo no es algo aparte de ti y de mí. Hay un hilo común de relaciones que nos teje a todos juntos. Fundamentalmente estamos todos totalmente conectados. Superficialmente las cosas parecen estar separadas. Especies distintas, razas distintas, culturas y colores distintos, nacionalidades y religiones y políticas distintas. Si te fijas bien, inmediatamente verás que todos somos parte del gran tapiz de la vida. Cuando podemos vernos a nosotros mismos como parte de este glorioso patrón de relaciones, entonces los conflictos entre naciones, religiones y sistemas políticos se acabarán.

Los conflictos nacen de la ignorancia. Cuando ignoramos que toda la vida está interconectada, entonces intentamos controlarnos los unos a los otros. Cuando no existe el entendimiento de que las relaciones son la base de nuestra existencia, entonces sólo hay desintegración en la sociedad. Las relaciones son el cimiento sobre el que todos existimos”.

Debimos de estar andando durante casi una hora. Krishnamurti tenía que dar su discurso público a las diez. Comenzamos a regresar. Achyut permanecía callado. Se alegraba de haberme presentado, un joven “rebelde”, a Krishnamurti, un viejo “rebelde”.

Tras haber dado la vuelta, aún pregunté: “Dices que la religión, la política y las ideologías han herido a la humanidad. ¿Cómo podemos curar estas heridas? ¿Cómo podemos regresar al estado de unión?”. “El problema es mucho más profundo que lo concerniente a religiones o política”, dijo Krishnamurti. “Comienza en nuestras mentes, nuestros hábitos, nuestras vidas. Existe un condicionamiento constante que ha perdurado durante siglos. Estamos sujetos al condicionamiento y participamos en nuestro propio condicionamiento.

El juzgar, el prejuicio, los gustos y disgustos, todos forman parte del mismo problema. Se nos ha condicionado para creer que el observador es distinto a lo observado, que el pensador está separado del pensamiento. Este dualismo, esta división en compartimentos, es la madre de todos los conflictos, la base de todo dolor y sufrimiento. ¿Me entiendes, señor? Es muy importante”. “Espero haberlo entendido. Sin embargo, ¿cómo pasamos del dualismo a la totalidad?”, proseguí averiguando.

“Para poder sanarnos, debemos ir más allá de las teorías, las fórmulas y las respuestas prefabricadas. Debemos estar callados y prestar atención. El silencio y la atención proporcionan la base para la meditación. La meditación es un proceso curativo para las heridas de la fragmentación. Al meditar, las divisiones se acaban y la totalidad emerge. Ya no hay división entre “yo” y “tú”, entre “nosotros” y “ellos”, entre “bien” y “mal”. Cuando no existe el ego, no existe la vanidad, o el miedo, o el aislamiento, la inseguridad o la ignorancia, entonces hay curación y totalidad”.

La transformación de las conciencias no es una utopía o un lujo, sino una necesidad


Reiniciamos el camino. Krishnamurti me preguntó: “¿Qué crees, señor? ¿Qué piensas?”. “Tiene sentido. Entiendo lo que dices, pero cuando veo a esos bañistas ahí abajo, tus palabras parecen estar desconectadas de la manera en que ellos piensan, sienten y viven. Parece existir una enorme brecha. ¿Qué significan tus palabras para ellos?”. “Nada, quizás nada. Y sin embargo, si no nos transformamos radicalmente, corremos el riesgo de destruir no sólo a la especie humana, sino a la Tierra misma. Por favor, piensa en las armas nucleares y lo que todo eso implica. Una vida completa, noble y llena de claridad, es un imperativo para la supervivencia. No es una utopía o un lujo, sino una necesidad. Por favor. Cuando miremos profundamente y nos veamos a nosotros mismos como una parte integral del universo, entonces nuestras mentes parlanchinas se calmarán, la sordidez de la guerra humana desaparecerá, conseguiremos establecer un parentesco profundo y perdurable con la naturaleza”.

Acompañamos a Krishnamurti hasta la casa de huéspedes y nos despedimos inclinándonos respetuosamente. El momento estaba impregnado de sentimientos profundos hacia un nuevo horizonte para la humanidad. Al llegar a la casa de Achyut, le dije: “Sus palabras son radicales, sus pensamientos sinceros, pero ¿puedes imaginarte un tiempo en el que estemos libres de templos, iglesias, mezquitas, rezos, curas, partidos políticos y todo lo demás que divide a la humanidad? Además, ¿no está tirando al bebé con el agua sucia de la bañera?”. Achyut me dijo: “Debemos comprender lo que es el bebé y diferenciarlo del agua sucia de la bañera. Existe una gran diferencia entre la religión y las religiones. Krishnaji estaría de acuerdo en que necesitamos ser religiosos, pero ¿necesitamos quedarnos con el agua sucia de los dogmas y las disciplinas?”.

“Achyut, tú has pasado gran parte de tu vida en la política. Eras un importante miembro del Partido Socialista de India. Trabajabas para conseguir una transformación a través del cambio político. Pero ahora vives una vida tranquila, en este bungalow, rodeado de árboles y tranquilidad, mientras hay millones de personas ahí fuera sufriendo”

Achyut se quedó pensando. Y me dijo: “La política me falló, y ha fallado a India. Los políticos usan el lema de “servir al pueblo” como una cortina de humo. Una vez llegan al poder su meta principal es permanecer en el poder, por las buenas o por las malas. Yo vi todo esto con mis propios ojos. La historia de la política está llena de decepción, corrupción y desilusión. Por eso decidí que todo era una pérdida de tiempo y lo dejé. Así de sencillo. No hay ningún gran misterio. La política se ha convertido, como la religión, en parte del problema, y no en parte de la solución. La política significa “dividir” y “dominar”; esto era así con los ingleses y es así ahora con el partido Congreso. La lucha por la independencia fue una lucha desinteresada; ahora la lucha es por el poder, por los privilegios y por la riqueza”.

“¿Qué alternativa hay, entonces?”. “La alternativa es la educación. Debemos dejar de corromper y condicionar a nuestros niños. Por eso, Krishnamurti y sus amigos han establecido colegios para hacer precisamente eso: uno en el sur de India, llamado Rishi Valley; otro aquí, otro en Inglaterra y otro en California. En estos colegios no existen dogmas fijos. Los niños son capaces de aprender sobre la unidad de la vida, a ver las cosas como son, a ser íntegros y plenos. Yo encuentro mucha más satisfacción trabajando con niños de la que hallé en la política”.

Lo dejamos ahí. Vinoba había ampliado mi entendimiento de la espiritualidad para incluir el servicio a la comunidad y a la Tierra como una práctica religiosa primaria, pero ahora la búsqueda de Krishnamurti de la verdadera libertad había retado los mismísimos fundamentos de las tradiciones religiosas.




fuente  Revista MundoNuevo

jueves, 5 de octubre de 2017

LA MUERTE NO EXISTE - Jeff Foster


Ustedes han llamado a la desaparición de esa ola ‘la muerte’. Han desperdiciado el tiempo temiendo esa desaparición, han pasado la vida tratando de evitarla y han inventado un sinfín de historias tratando de explicarla o negarla. Muchas de sus enseñanzas espirituales y religiosas están diseñadas para apaciguar el miedo y la ansiedad alrededor de ella, para adormecer la curiosidad con respuestas simplistas, distrayéndolos de la verdad más obvia con promesas de cosas extravagantes que habrán de ser reveladas o adquiridas o experimentadas después de la muerte, y estas teorías podrían satisfacer a la mente, sin embargo, jamás al corazón.
¿A dónde se fue la ola? Ésta es la pregunta clave.
La respuesta es: se ‘fue’ a ningún lado, ni en el tiempo, ni en el espacio. No se fue ni al cielo ni al infierno. No se fue al limbo, ni tampoco comenzó una nueva vida. Todas estas ideas están basadas en un único pero muy profundo malentendido.
Veamos de nuevo. Cuando la ola se estrella en la orilla, ésta simplemente se disuelve en el océano. Pero incluso esto no es verdad. ¿Por qué? ¡Porque la ola nunca estuvo separada del océano, en primer lugar! La ola fue siempre una apariencia (aparición) única DEL océano, un movimiento de la totalidad, no ‘en’ ni tampoco como ‘parte’ de la totalidad. La totalidad no ‘va’ a ningún lado cuando muere, porque no hay ningún lugar a donde ir. Sólo hay sí misma.
Desde la perspectiva del océano, cuando la ola se estrella en la orilla, no ha pasado absolutamente nada. La muerte es un no-acontecimiento. Cero. Zilch. Nada. Sólo un sueño se ha evaporado – el sueño de la separación, la ilusión de que algún día hubo una ola separada, de una ola que nació, de una ola que estuvo a punto de morir. En el momento exacto de la muerte, no hay ninguna ola que pueda morir, porque para empezar, no hubo nunca una ola.

Comprender esto elimina todo el temor a la muerte.

La muerte no es un ‘acontecimiento’ dentro del tiempo. Lo que es cierto acerca de eso que llamamos ‘muerte’, era cierto desde un principio. Desde un principio, nunca hubo una ola separada. La ola siempre estuvo ausente como una entidad separada. Desde un principio, nada se estuvo moviendo realmente ‘a través’ del océano, a través del tiempo y el espacio. Siempre fue el océano moviéndose, el océano ondulándose, nunca moviéndose hacia su destino, sino siempre perfectamente AQUÍ.
Aquello que llamamos muerte, y cualquier otra ilusión de auto-contracción que se desvanece en nuestra inmensidad conforme nos relajamos en el Hogar que jamás abandonamos, simplemente nos recuerda que sólo se pierde aquello que nunca fuimos en realidad. Lo único que se pierde es sólo el sentido de carga. Nuestra historia, nuestro futuro imaginado, nuestras creencias, nuestras teorías, nuestras certezas, dudas, miedos, culpas, anhelos, obstáculos, nuestra sensación de pérdida, nuestra imaginación acerca de nosotros y los demás; todo se disuelve dejando únicamente aquello que nunca apareció – la presencia misma. Uno queda desnudo de cualquier pretensión disolviéndose impecablemente en la vida. La muerte es vida pura. Observa a Jesús renunciando al ‘fantasma’ (al fantasma de ‘mí’) en la cruz.

La presencia es la única ‘cosa’ que jamás ha sido una ‘cosa’ para ti, lo único que jamás ha ido y venido a tu presencia. Los pensamientos vienen y van, los sentimientos vienen y van, los sueños, las esperanzas, y los temores vienen y van, las imágenes del pasado y del futuro, las creencias, las ideologías, las religiones, los conceptos de Dios y el diablo, del cielo y el infierno, de la luz y la oscuridad, de la dualidad y la no-dualidad, incluso la vida y la muerte y la vida después de la muerte han desfilado ante ti, pero aquello que jamás ha ido y venido para ti es la presencia en donde todas esas apariencias (apariciones) han bailado su danza. Jamás has presenciado el ir y venir de la presencia, nunca. Jamás presenciarás la pérdida o la desaparición de la presencia. Si puedes estar consciente de ello, si puedes notarlo, si puedes conocerlo, si lo ves ir y venir, cambiar, decaer o desaparecer, no era realmente la presencia, era tu idea de presencia. La presencia es siempre ontológicamente anterior a eso que aparenta estar presente. Es lo que somos todos, lo que eres, y a veces nos referimos a ella como un amor sin límites, sin condiciones, que no puede morir, en donde incluso el apego corporal se desvanece.
En este sentido, Tú, como lo que realmente eres, no puede morir, y tampoco puedes experimentar la muerte.Todo lo que puedes experimentar, de lo único de lo que puedes estar consciente, no es de la muerte, sino de la vida, del movimiento de la vida, del pulso, del latido y del flujo y el cambio de la misma, y en ese sentido, incluso una experiencia cercana a la muerte no es muerte, ya que se trata de un suceso en el tiempo o más allá del tiempo, que se lleva a cabo en el cálido abrazo de la presencia. El proceso de la muerte puede resultar doloroso o incómodo o incluso alegre, sí – después de todo corresponde al reino de la experiencia – pero aquí estamos hablando de la muerte, no de morir, y te aseguro que la muerte no es tu problema, no es algo que tú tengas que hacer o prepararte para hacer, no es algo que deba preocuparte. Tú simplemente confía y relájate en lo que siempre has sido.

Permitirás que la inmensa inteligencia del cuerpo se haga cargo, la inteligencia que sabe cómo respirar en este momento, la que sabe cómo sanar, cómo bombear sangre a través de las venas incluso durante el sueño más profundo, y la que sabe cómo morir. Su horario está fuera del tiempo. Ha estado haciendo esto por miles de millones de años.
La muerte es lo más familiar del mundo, y te reirás de todas las teorías extrañas, aterradoras y de segunda mano que habías venido heredando de otras olas que tampoco sabían nada al respecto.
Ocúpate de morir, sí, cuida el jardín de la vida, pero no temas el no-acontecimiento de la muerte en sí, ya que su calor familiar está ya aquí, como tu presencia, como aquello que es más íntimamente conocido que cualquier otra cosa, como aquello que está leyendo estas palabras en este momento, como aquello que jamás ha temido su propia desaparición, ya que no puede haber dos presencias, una consciente de ‘otra’.

La muerte es sólo para el imaginario yo separado. Por eso es que podemos decir sin lugar a dudas, queridos seres humanos, que para lo que realmente son, no hay muerte. Hemos estado tratando de despertarlos a este hecho evidente desde que comenzaron a preguntarse a dónde se habían ido el abuelo y la abuela. Ellos simplemente se disolvieron en ti, en donde siempre estuvieron, en tu corazón de corazones.


(Traducido por Tarsila Murguía)

viernes, 22 de septiembre de 2017

EL QUINTO ACUERDO (Miguel Ruiz)


La serie de libros de don Miguel Ruiz, iniciada con el bestsél ler internacional “Los Cuatro Acuerdos” y que ahora prosigue con El Quinto Acuerdo, constituye la experiencia literaria más mágica e intensa desde las míticas enseñanzas de don Juan, del escritor Carlos Castaneda. 


Inspirada en la sabiduría tolteca, El Quinto Acuerdo sigue iniciando al lector en el fascinante camino del nagual, un aprendizaje espiritual rotundo de la mano del chamán don Miguel Ruiz y de su hijo. 

Si Los Cuatro Acuerdos enseñaba al lector las técnicas chamánicas para dejar atrás viejos sistemas de creencias, El Quinto Acuerdo llega todavía más lejos, mostrándole cómo mirar la realidad con los ojos de la verdad y no de las palabras. 

“No me creas, no te creas a ti mismo y no creas a nadie más”, recomienda el autor. 

Porque sólo si superamos el espejismo de una realidad consensuada, tendremos acceso a nuestro verdadero saber. 

En Los Cuatro Acuerdos, don Miguel Ruiz descifró los cuatro acuerdos de la cultura Tolteca: 
  1. SÉ IMPECABLE CON TUS PALABRAS. 
  2. NO TE TOMES NADA PERSONALMENTE. 
  3. NO HAGAS SUPOSICIONES. 
  4. HAZ SIEMPRE LO MÁXIMO QUE PUEDAS.
  • Ahora en este nuevo libro “El quinto acuerdo” nos da una nueva pista para alcanzar la maestría emocional. 
El Quinto Acuerdo es: 

5.- SÉ ESCÉPTICO, PERO APRENDE A ESCUCHAR. 


No me creas, no te creas a ti mismo ni creas a los demás. Utiliza el poder de la duda para poner en tela de juicio todo cuanto oyes: ¿Es realmente la verdad? 
Escucha la intención que se esconde en las palabras y comprenderás su verdadero mensaje. 
Es común aceptar las cosas con mucha facilidad, sobre todo cuando las dicen personas que gozan de nuestra simpatía o admiración. 
Esto nos hace cometer errores de opinión y aceptamos como verdad pensamientos que muchas veces son sólo opinión sin fundamento. 
Don Miguel Ruiz, chamán y guía espiritual, era cirujano hasta que una experiencia cercana a la muerte lo acercó a las tradiciones ancestrales de los toltecas, siguiendo la estela de sus antepasados. De origen mexicano, en la actualidad vive en California. 

“No hay razón para sufrir. 
La única razón por la que sufres 
es porque así tú lo exiges. 
Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, 
pero ninguna razón válida. 
Lo mismo es aplicable a la felicidad. 
La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento”. 
Miguel Ruiz 

jueves, 21 de septiembre de 2017

EL SILENCIO ES LA CLAVE DEL CHAMANISMO Y DE TODA PRÁCTCA ESPIRITUAL

I
“La habilidad chamánica consiste en percibir y mirar lo ausente y escuchar lo que el silencio revela...Haz silencio y te escucharas a ti mismo"
EL SILENCIO ES LA CLAVE DEL CHAMANISMO Y DE TODA PRÁCTICA ESPIRITUAL

El nuevo número de la revista Artes de México dedicado al chamanismo en México nos sirve de pretexto para reflexionar sobre la relación entre el silencio y el chamanismo, o sobre el silencio como el cimiento o espacio base para el desarrollo de la receptividad mística, en las tradiciones propiamente chamánicas como también en el misticismo religioso en general. Argumentaremos que, en el terreno de la magia y el chamanismo, primero es el silencio.
Preguntándose por los rasgos que definen a un chamán --labor primera en el albor de la cultura humana y siempre compleja: sacerdote, médico, líder y sobre todo enlazador de mundos-- los editores de esta revista concluyen que los dos rasgos esenciales que parecen atravesar las diferentes concepciones del chamanismo en México son la oscuridad y el silencio. “La habilidad chamánica consiste en percibir y mirar lo ausente y escuchar lo que el silencio revela”, dice Laura Romero, coordinadora de este proyecto editorial.

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Alberto Ruy Sánchez presentando este libro cita el trabajo del antropólogo Pedro Pitarch, estudioso de los rituales tzeltales de Chiapas, quien explica que los los cantos chamánicos de este grupo indígena operan a través de un silenciar los ruidos o las "emociones contaminantes" de los muertos. El nombre de sus cantos es silencio. Podemos inferir que se trata de establecer el silencio que apacigua el alma, que descarga las cuitas mundanas, que releva en un mundo intermedio de la ilusiones y los espejismos, de alguna manera el silencio que es extinción del diálogo interno y de la obsesión que tal vez no termina con esta vida. El chamanismo ha tenido tradicionalmente esta función de asistir a los ancestros y de hacer una especie de diplomacia espiritual entre mundos o realidades contiguas.

Está también el caso de los mara'akame huicholes, quizá los "chamanes"con los que más familiarizados estamos hoy en México, ya que habiendo mantenido una práctica chamánica milenaria ligada a la toma del peyote (hikuri) en el centro de peregrinación de Wirikuta en el desierto de San Luis Potosí, los huicholes se han mezclado con el turismo psicodélico que viaja al desierto a comer peyote pero que además busca agregar a sus viajes la posibilidad de interactuar con o aprender de los huicholes. Por supuesto esta combinación no siempre es fructífera y presenta ciertamente un riesgo para la preservación de la cultura chamánica huichola. Buscando desmitificar la noción que se tiene sobre el mundo huichol, el antropólogo Johannes Neurath define a los chamanes huicholes, según Ruy Sánchez, como "seres nocturnos" que habitan estas áreas liminales para amaestrar el arte de soñar (Marakate, aprendemos ahí, es plural de mara'akame, que significa "los que saben soñar"). Soñar para los huicholes seguramente no es sólo el soñar como lo experimentamos en nuestra cómoda modernidad, sino que es también un soñar en la vigilia, un abrir las puertas a la visiones (las nierikas), un pulir el espejo de la imaginación para que se refleje la luz del mundo sutil, un soñar con las manos y con los órganos de percepción sutil...

Neurath también menciona este rasgo distintivo del silencio --que está siempre unido a la oscuridad como la ausencia de estímulos mundanos. Dice que los huicholes encuentran la apoteosis de su peregrinación en el amanecer del desierto (algo que cualquiera que haya ido a Wirikuta entenderá fácilmente) puesto que “la oscuridad es ruidosa y se opone al silencio transparente del desierto”. Podemos decir que es el silencio el requisito para que la magia ocurra, un silencio que está afuera y adentro, y que de hecho es lo que permite que se establezca un vínculo entre la mente y el cosmos, a través de la transparencia, del éxtasis que elimina la obstrucción del pensamiento para que la inteligencia de la naturaleza hable en el hombre.

La razón por la cual el silencio es tan importante para el misticismo --al cual hemos definido aquí como la disponibilidad inmanente de lo divino-- y no sólo en el chamanismo, tiene que ver con que el silencio suprime el diálogo interno y con ello la identificación con un yo estable, separado y según muchas tradiciones ilusorio en tanto a separado. Para establecer un contacto numinoso o percibir la profundidad oceánica del ser, parece necesario relajar el estado de aprehensión desde el cual opera el yo egóico. "Haz silencio y escucharás el murmullo de los dioses", escribió Emerson. El silencio parece ser el umbral de acceso al inconsciente y a la región transpersonal del ser, donde se despliegan los arquetipos y donde se disuelven las fronteras de la identidad.

Una de las prácticas comunes a diferentes tradiciones chamánicas es aquella en la que el individuo deja la comunidad y sale a la selva, al bosque o al desierto en busca de una visión o de una sanación. Esta práctica, si bien varía en sus aspectos particulares, tiene en común un enfrentarse con lo desconocido, desarraigándose de las improntas del colectivo para conocer realmente la naturaleza del propio ser y de la tierra misma y su ecología de almas. Para hacer esto es menester distanciarse del ruido mundano de la comunidad pero también del ruido interno; sólo si se logra una base de silencio se podrá escuchar la voz del espíritu y sólo así se podrá mantener la cordura, puesto que al aventurarse en soledad por la selva (interna y externa) se realizará un proceso de purga y depuración y primero surgirán los demonios con sus ruidos demenciales, que probarán la integridad del individuo.

En uno de los grandes clásicos del esoterismo del siglo XX, las Meditaciones sobre los arcanos del tarot, Valentin Tomberg explica que el silencio es una de las características esenciales del Mago, el primer arcano, y ciertamente el equivalente en la tradición occidental al chamán. Tomberg hace una síntesis de distintas tradiciones, desde hinduismo hasta cristianismo, para entender el estado inicial desde el cual se puede establecer una práctica esotérica. ¿Acaso no es el silencio también la esencia del yoga? Patanjali define a esta disciplina como "la supresión de las oscilaciones de la sustancia mental [Yoga citta vritti nirodha]". Nos dice Tomberg que "el silencio es la señal del contacto real con el mundo espiritual y este contacto, a su vez, engendra siempre un influjo de fuerzas". El silencio parece ser equivalente a lo que San Juan de la Cruz llama dejar la casa sosegada, así el alma puede volar al encuentro de la divinidad ansiada o se puede recibir en el recinto interno, vuelto templo por el silencio, las visiones que son las vistas de los ángeles o espíritus. El silencio también es lo que limpia nuestra mente para que pueda descargar la información luminosa del cielo interior.
Existe también un razón funcional e incluso fisiológica por la cual el silencio resulta vital en el ejercicio de una práctica mágica o chamánica. El silencio nos brinda concentración, y un cierto tipo de concentración: una concentración sin esfuerzo, lo que en el taoísmo llaman wu wei, un hacer sin hacer que es un dejar que el universo haga a través de nosotros --removiendo el ruido de la personalidad de la ecuación. Explica Tomberg:

La concentración sin esfuerzo –es decir, ese lugar en el que no hay nada que suprimir y en donde la contemplación se vuelve tan natural como la respiración y el latido del corazón– es el estado de conciencia (i. e., pensamiento, imaginación, sensación y voluntad) de calma perfecta, acompañada de la completa relajación de los nervios y los músculos del cuerpo. Es el profundo silencio de los deseos, las preocupaciones, de la imaginación, de la memoria y el pensamiento discursivo. Uno podría decir que todo el ser se vuelve como la superficie quieta del agua, reflejando la inmensa presencia del cielo estrellado y su armonía inefable. ¡Y las aguas son profundas, tan profundas! Y el silencio crece, perpetuamente… ¡qué silencio! Su crecimiento se lleva a cabo a través de ondas regulares que pasan, una tras otra, a través de tu ser: una onda de silencio seguida por otra onda de silencio más profundo y luego otra vez una onda de silencio aún más profundo… ¿Algunas vez has bebido silencio? Si tu respuesta es afirmativa, entonces ya sabes lo que es la concentración sin esfuerzo.
El chamán es quien bebe silencio en las aguas de la oscuridad; es quien logra navegar en la tempestad del caos original justamente porque tiene ese silencio que le da la entereza para no precipitarse por la borda y resistir las agitaciones. Es el silencio lo que le da la confianza de que, más allá de ciertos obstáculos o señales que podrían ser confusas, llegará a buen puerto. Y es que en el silencio está lo místico y en esto se hace patente su conexión con el mundo espiritual que lo asiste. "Y es que 'la zona del silencio' no sólo significa que el alma está, fundamentalmente, en paz, sino también que hay un contacto con el mundo espiritual o celestial que trabaja en conjunto con el alma", dice Tomberg. En verdad que hacer silencio es el requisito esencial de toda comunicación significativa, sea con una persona a la cual nos abrimos a tener un intercambio profundo o sea con una energía sutil que yace invisible desde el ruido de nuestra mente. De otra forma sólo hay ruido, tautología y proyección de nosotros mismos.


PIJAMASURF

martes, 19 de septiembre de 2017

Contactar a tu Doble Cuántico. La teoría del desdoblamiento del tiempo







¿Sabías que todo el mundo tiene un doble cuántico?
¿Te gustaría vivir la experiencia de mantener una conversación con tu otro “yo” que es tu doble cuántico? Quizás estas preguntas te hayan dejado desconcertado o te hayan despertado cierta curiosidad… ¿hablar con mi otro “yo”?… eso parece de locos! Pero, gracias a Jean-Pierre Garnier Malet, sabemos que todo el Universo esta desdoblado en todos sus niveles. Dentro del Universo las personas, al ser multidimensionales, también están duplicadas; por un lado tenemos a las personas en su forma corpuscular y por otra, las personas en su forma ondulatoria, que es el cuerpo en su estado energético. Vivimos en varias dimensiones al mismo tiempo: el yo pasado, el yo actual y el yo del futuro.
Nuestros “yo-s” no viven en el mismo momento, ni en tiempo ni es espacio; pero a pesar de eso, existen ranuras temporales donde podemos establecer conexión entre ambos,  y beneficiarnos de sus consejos. Gracias a nuestro doble cuantico, nos podemos volver intuitivos y podemos llegar hasta cambiar nuestro futuro. Además, nos permite comprender el mecanismo de la vida y el poder e influencia de los pensamientos.

La teoría del desdoblamiento del tiempo

La teoría del desdoblamiento del tiempo, la descubrió el físico francés Jean-Pierre Garnier Malet en 1988, y afirma que no solo el tiempo tiene la capacidad de desdoblarse, sino que el ser humano también. Nuestro cuerpo también es energía y puede proyectarse hacia el futuro. Extrae información que el yo de la realidad necesita, de esa vida paralela y la traslada a nuestro yo presente. Según Jean-Pierre,  en cada instante que vivimos, una micropartícula es información mental sobre nuestro futuro, y es información que recibimos inconscientemente de nuestro otro yo cuántico.
En la entrevista realizada a Garnier, afirmó que:  “El fenómeno del desdoblamiento del tiempo nos da como resultado el hombre que vive en el tiempo real y en el cuántico, un tiempo imperceptible con varios estados potenciales: memoriza el mejor y se lo transmite al que vive en el tiempo real.”
Esta afirmación significa que todos nosotros vivimos en dos tiempos simultáneamente. No existe una segmentación real entre presente, pasado y futuro, y esto nos proporciona el poder de actualizar a cada instante un pasado o un futuro potencial vivido por parte de otra realidad desdoblada o paralela a la propia vida real, actual y física.

Preparándonos para que el pensamiento se convierta en futuro

Establecer contacto con tu doble cuántico no es complicado, pero es muy importante tener en cuenta las siguientes consideraciones:
  • Es necesario cuidar la pureza de los pensamientos, puesto que esos pensamientos podrían convertirse en posibles futuros para nosotros. Por eso, hay que tener cuidado con los pensamientos impuros, ya que podrían poner barreras a la realización de nuestro hipotético mejor futuro.
  • Ligado a lo anterior, tener tendencia hacia pensamientos negativos propicia a que nuestro doble cuántico busque en su vida paralela esos parámetros indicados por nuestra mente negativa, provocando que lo que se nos ofrezca no sea un futuro nada atractivo. En contra, pensamientos positivos, hará que el yo viajero energético nos traiga la información correcta para proyectar un futuro satisfactorio.
  • Desear que a otra persona le suceda algo malo o dañino, provocará un efecto boomerang y acabaremos por recibir ese sufrimiento nosotros mismos, ya que tal y como se ha comentado en el punto anterior, eso es lo que proyectamos como un mandato de búsqueda a nuestro doble cuántico. Es necesario permanecer en un estado de benevolencia y repetirte la frase: “No pienses en hacer al prójimo lo que no quisieras que él pensara en hacerte a ti”.
  • El intercambio de información siempre se realizará de noche, exactamente durante nuestrosueño R.E.M. o paradoxal que es cuando el cuerpo se queda totalmente inmóvil, pero la actividad cerebral es muy intensa. Por lo que, es muy importante ser conscientes de nuestro estado y lo último que esté pasando por nuestra mente momentos antes de quedarnos dormidos, y dormir tranquilos, teniendo plena confianza en que nuestro gemelo nos va a ayudar


Ejercicio que se debería realizar para ponerse en contacto con nuestro yo energético:

Beber un vaso de agua antes de ir a dormir. Es necesario estar bien hidratado ya que el intercambio de información y las actualizaciones se realizan a través del agua. Permanece en estado de benevolencia, y pide a tu doble cuántico que te traiga eso que deseas y que es bueno para ti, pero que también es bueno para el resto. Se reitera la necesidad de estar en un estado de benevolencia y la importancia de los pensamientos positivos, y el motivo es que si no te encuentras en este estado, no conseguirás conectar con la frecuencia adecuada, y conectarás con frecuencias parasitarias. Estas últimas frecuencias también mueven cosas, pero en tu contra, llegando a ser nocivo para ti.

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En el último momento antes de dormirte expón a tu doble cuántico lo que necesitas con todo lujo de detalles. Hay que tener en cuenta que tu doble se encuentra en otra frecuencia de tiempo y que por eso es necesario ser minucioso con lo que se pide. Además, a todas las peticiones, tiene que seguirle la siguiente coletilla “esto o algo mejor”,consiguiendo así liberarte del apego del resultado y dejándolo en manos de tu doble cuántico. Hay que estar abiertos a recibir cualquier opción que se nos presente, igual no es la respuesta que esperábamos o la que teníamos en mente, pero si hemos dormido limpios y confiados, seguro que es una muy buena elección.

Analiza tu estado antes de ir a la cama. Si nos vamos a dormir mal, estamos preocupados, ansiosos o nos encontramos en esos días en los que no conseguimos conciliar el sueño,  hay que tener cuidado. Así no vamos a contactar con nuestro doble cuántico sino con aquellas informaciones parasitarias que hemos mencionado antes, y esto nos va a perjudicar. Probablemente te estés preguntando lo siguiente, ¿cómo sé si he contactado con las frecuencias adecuadas, nuestro gemelo cuántico, o con las frecuencias parasitarias? Si te levantas cansado o he pasado una mala noche, esto significa que no ha habido un intercambio con tu doble; si no te encuentras tranquilo o estás compungido, piensa mal y acertarás! Seguramente te has puesto en contacto con las frecuencias parasitarias.
A la mañana siguiente te despertarás y comprobarás que nada ha pasado, que todo sigue igual, pero no pienses que tu gemelo cuántico no te ha oído. Existe una cuarentena, 40 días físicos, necesarios para que esos cambios físicos se materialicen. Dentro de ese lapso de tiempo, nuestro gemelo cuántico analizará lentamente esos futuros potenciales que nuestra mente ha proyectado por medio de los pensamientos y realizará una síntesis con las opciones más convenientes. Lo único que tienes que hacer es vivir tranquilo, confiado en la vida y en el transcurso de esa conexión que has realizado con tu gemelo.
Durante esos cuarenta días entra en juego la intuición, escucha a la vida, pues esta te habla en forma de metáforas, señales, símbolos, e intuiciones. Existen dos tipos, las intuiciones que viene de nuestros dobles cuánticos y las intuiciones parasitarias, y es importantísimo hacer la distinción por los motivos que ya se han comentado anteriormente.
Si estamos tranquilos, confiados y nos encontramos en estado de benevolencia, las intuiciones vienen por parte de nuestro doble; si nos sentimos incómodos, estamos dudosos o contraídos, mejor desconfiar y no hacer caso de esas intuiciones.

CONCLUSIÓN

Todos tenemos un doble cuántico que nos permite reajustar nuestro futuro, para que podamos vivir nuestro mejor potencial en nuestro presente. No tenemos que tener miedo a entablar esa conexión con nuestro doble, sentirás emociones mágicas y para nada es peligroso. Es más, lo peligroso es omitir la forma de regular esas informaciones que nos llegan en cada instante.
La persona que establece contactos con su doble cuántico, no tiene miedo de su futuro, está seguro de que su doble le va a ofrecer la mejor opción y vive tranquilo porque su función es la de estar abierto a recibir esa información.
Es incuestionable que la ciencia cada día está más unida a la espiritualidad.


lunes, 4 de septiembre de 2017

BONDADES MÁGICAS DEL KOPAL.

Algo particularmente hermoso ocurre con los sueños y el sentido del olfato. Si lo hemos experimentado con un poco de suerte –y gracias a la heurística de la ciencia– sabemos que el olfato es de todos el sentido que nunca duerme. De ahí que los aromas evoquen recuerdos –quizá reminiscencias–, o que funjan como umbrales directos a lo más profundo de la conciencia. 
En Mesoamérica el peculiar olor –animoso y un tanto dulce– del copal, dispersaba tantas metáforas como beneficios. Copal es el nombre común de la resina aromática del Bursera, una familia de arboles sagrados, endémicos de México. Suelen verse en selvas bajas caducifolias, esto es, territorios donde la mayoría de los árboles pierden sus hojas inesperadamente durante meses. En náhuatl, a este árbol se le llamaba copalquáhuitl y a su ceniza copalli, mientras que en su uso sagrado era llamado iztacteteo, el “dios blanco”. 
El aroma del copal –el “incienso de la tierra“–, ha sido por centurias un bálsamo universal para purificar y potencializar la abundancia. Se percibía con gran frecuencia en las casas, templos y ofrendas de prácticamente todas la civilizaciones prehispánicas. Se ha visto usado en conjuros de protección y de manera más común en rituales mágicos realizados por sacerdotes.


Uso ritual
copal

Para sociedades altamente espirituales como la azteca y la maya, el aroma y estética del copal advertían una presencia numinosa. En calidades ritualísticas, se ofrecía de comer a los dioses por medio de un sahumador de barro. Éste se guiaba hacia los cuatro rumbos (del universo) y al Sol, para finalmente descansar en un brasero donde se atizaba el fuego con carbón. En ciertas oblaciones se colocaban fragmentos de la resina entre los alimentos que formaban la ofrenda.
Flores, copal, hule, papel, comida y letanías convocaban y elogiaban a los dioses para que aquellos respondieran al culto con beneficios para la comunidad. Se sabe que los sacerdotes que guiaban las ceremonias, sahumaban con copal varias veces a sus dioses y de esta manera erigían un puente de comunicación con los mismos. 


sahumador-para-copal

Por ello es que tenía cientos de usos. Ya sea para reverenciar a los númenes del maíz –y agradecer si se ha dado bien la cosecha–, para hacer que del cielo bajara la lluvia, para velar muertes pero también para recibir a sus muertos, en la incesante ceremonia del Fuego Nuevo –donde se loaba principalmente la permanencia de Xipe TótecHuitzilopochtliQuetzalcóatl y Tezcatlipoca–, para honrar a los guerreros y valorar a los líderes, en las fiestas del calendario adivinatorio, o como un método de sanación y protección, el copalli nunca hacía falta. Se sabe, incluso, que en recintos sacrosantos como lo era el Templo Mayor de Tenochtitlán, los braseros con copal se veían arder toda la noche.
Esta forma de diálogo con el “padre-madre creador”, con los elementos naturales vía el copal, podría parecer aunque común de escuchar, difícil de entender hoy en día. Porque si algo de aquella fantástica tradición se ha perdido es la incesante práctica de hacer la voluntad de la naturaleza.


Conjuros de curación
copal

El copal estaba presente, también, en la práctica de conjuros. Acorde a la cosmovisión prehispánica, las enfermedades físicas, mentales y espirituales descendían de la furia de los dioses de las nubes cuando las personas arremetían su respeto –esto es, de las divinidades en relación a los ríos, vientos, montes y fuegos. Para sanar a la persona, los curanderos –que hasta hoy en día perviven, y lo hacen en la profundidad de un secreto a voces– se ayudaban de comida, flores y principalmente el copal para apaciguar a la divinidad vehemente. Se sahumaba también al paciente –justo como podemos verlo hoy en día en lugares como el Zócalo capitalino–, preferentemente en el sitio en donde el paciente había adquirido la enfermedad, sanándolo al conjurar, mediante la ofrenda, la falta cometida. 

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Morral azteca para guardar copal. Códice Mendoza
Estrechamente ligado al fuego –o a la incineración de sus propiedades para mutar en otras–, este brebaje etéreo destina sus funciones desde siempre a la armonía de los espacios, y del cuerpo y mente como canales a esos espacios, vía la divinidad. De ahí que se considere una especie de medicina para el alma y un mediador entre dos mundos –el material y el de los espíritus.  
Ennegrecidas por el fuego, las huellas del copal todavía yacen en ciertos incensarios prehispánicos encontrados, como si sus cenizas advirtiesen a un espíritu que no muere. Y afortunadamente no lo hace,  hoy en día es muy común su ocupación para hacer limpias energéticas a espacios o a personas. En la festividad de Día de muertos, suele combinarse con mirra y “lagrimita” (una especie de resina), y en conjunto se obtiene un olor más profundo, el ideal para recibir a nuestros muertos. 

Como muchos lo hemos experimentado, la liberación de su fragancia es notablemente exquisita, aunque también se ha sabido preparar en aceites esenciales y en té, según se dice, para todas las enfermedades que nacen de causa fría y húmida.  Otros de los beneficios que se han encontrado en épocas más recientes es su increíble poder para tratar la ansiedad, la depresión, la inestabilidad de la presión arterial, el insomnio y los dolores de cabeza. 
El aroma del copal es por sí mismo una presencia mágica. Dotado de tantas bondades, resulta fácil especular que también se encuentra rebosante de enseñanzas, una de las más hermosas: la necesidad cosmogónica de seguir nutriéndonos –y curándonos– con lo que nos ofrece la tierra.


*Fuentes de consulta: 
cemca.org.mx / Copal de Bursera Bipinnata. Una resina mesoamericana de uso ritual
revistadelauniversidad.unam.mx / Incensarios prehispánicos
biodiverdidad.gob.mx / Uso y manejo de los copales aromáticos: resinas y aceites

*Imágenes: 1) Creative Commons / Flickr: James St. John; 2) Aurora Montúfar; 3) aztecasculture.blogspot.mx;  4) Flickr: Gloria Gallardo; 5) Wikimedia Commons